Adicta a la polla

Adicta a la polla

Se desespera, pierde la cabeza, no puede trabajar, no puede pensar, no puede hacer nada más, cuando la perra de Mariela se excita, cuando se pone cachonda, cuando su vagina se humedece y le pide a gritos que consiga una buena polla, Mariela no puede hacer anda más, no puede ni estar tranquila hasta que no sienta un pene caliente y duro entrarle entre los labios de su vagina, metérsele profundamente y con furia.

No es una perra que folle todos los días, pero cuando le entran las ganas, coño, parece una posesa, una zorra compulsiva. Es una adicta, le gusta el sabor del pene, el aroma del semen, las caricias, los besos, le gusta sentir la polla entrando y saliendo de sus agujeros, le gusta que le chupen las tetas, que le succionen los pezones, coño, eso le encanta, por eso cuando se calienta, no se queda tranquila hasta que no folla.


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