Me equivoqué de trabajo, putamadre, tantos años de estudio y sacrificio valen un carajo, coño, si el trabajo perfecto es el de masajista, si no vean a este malnacido afortunado con tremendos culos a su disposición. Se llama Andrés y por sus manos han pasado los culos más glamorosos del país, las ha tocado todas, las nalgas más ricas han estado entre sus manos. Coño, es imposible no envidiarle el puesto.
Que te paguen por untarle aceites en el culo, en las tetas, en las piernas, en el cuerpo entero, coño, es el trabajo perfecto. Ser masajista, tenerlas tendidas y a merced de nuestras manos, calentarlas para que en cuanto se exciten nos dejen meterles la polla. El trabajo perfecto, sin duda, ahora mismo me inscribo en un curso rápido de masajista, putamadre. Y espero que me toquen culos tan deliciosos entre mis clientas. Mañana empiezo, es una promesa, yo también quiero masajear putas deliciosas como Andrés.
Guarras masajistas conectadas con WEBCAM desde sus casas.
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