Camino a casa de sus padres, nos detuvimos frente al mar, me gusta la manera como Kelly lleva las cosas. Parados frente al océano la abracé por la espalda y al sentir sus nalgas sobre mi polla, de inmediato se me erectó, la tuve dura como una torre de marfil y ella sintió todo mi poder. Soltó un suspiro, “este lugar es muy bello”, dijo, y yo le besé el cuello suavemente mientras sujetaba sus caderas.
Entonces ella dijo “todavía es temprano, tenemos tiempo”, así que le acaricié las nalgas para estimularla un poquillo más. Al rato se puso de rodillas y aprovechando que nadie nos veía, me bajó la bragueta y empezó a comerse mi polla, a mamarla con pasión. Sentado en el coche, le metí la polla tanto como pude, su vagina parecía un horno de lo caliente que estaba. Al final tuvimos que apurarnos para llegar a tiempo a cenar con sus padres.
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