Se quieren desde hace un año y se follan con locura, se follan con unas ganas que parecen que recién se hubiesen conocido, se frotan, se tocan, se meten mano con locura. Una se llama Andrea y tiene solo 18 y la otra se llama Juana y tiene 20, viven juntas desde que se conocieron y cuando follan no hay quien las detenga. Se meten sus dildos en el chocho y en el culo y se lamen las tetas con pasión.
Se ponen a jugar con el dildo y no hay quien las pare, se puede venir abajo el mundo y a ellas no les interesa, porque cuando están cachondas y empiezan a meterse el dildo en el chocho o en el culo, coño, se encienden y parecen un par de desesperadas por sexo. El placer, la lujuria, el deseo, son las emociones que marcan su vida, para eso nacieron, para follar, para disfrutar del sexo.
[Leer mas]
Se frotan, se lamen las tetas, pasan lentamente sus lenguas sobre sus pezones mientras se acarician, mientras se recorren todo el cuerpo con sus manos. No dejan un centÃmetro del cuerpo sin tocar, sin acariciar, sin besar. Cada que este par de guarras se follan lo hacen con una pasión y paciencia que parecen dos expertas en el arte de follar. Pero solo son asà de pacientes y esmeradas cuando follan entre ellas, no cuando lo hacen con sus respectivos novios.
Les gusta, les encanta el sexo, y cuando los padres de alguna de las dos no están en casa, aprovechan para follarse a sus anchas, para liberar todo el morbo que tienen. Este par de japonesitas guarras tienen apenas 18 años y ya follan como unas putas insaciables, no solo entre ellas, también organizan orgÃas y fiestas romanas donde todos sus amigos llegan disfrazados y listos para follar.
Se toca, se frota su delicado chocho, se mete los dedos, se estimula el punto G, se mete cuatro dedos al mismo tiempo, se prepara, se sobre excita mienstras su novia la filma, la graba masturbándose porque eso las pone cachondas a las dos. Luego la dulce Irene entra en la cama y se quita las bragas, el sujetador, y deja que su novia le lama las tetas, el clÃtoris, que haga con ella lo que se le antoje.
Este par de japonecitas son don jovencitas morbosas que cada vez que se excitan se comen los chochos con pasión, sin lÃmites ni prejuicios. Ambas tienen novios pero desde que viven juntas se han entregado al chocho de la otra con un morbo que no conocÃan, el sabor de la vagina les gusta, por eso siguen follándose sin que sus novios sospechen.
Coño, no sé qué carajos tienen las lesbianas cuando follan que siempre que veo un video porno de ellas se me pone la polla como piedra y me dan ganas de meterme a la pantalla, de estar en la cama con dos perras golosas y darles polla. Este par de zorras se conocen hace solo dos horas pero desde que se vieron se tuvieron ganas y tras un breve intercambio de palabras se fueron para un hotel.
Cuando todos sus alumnos se han marchado, Juana recibe la visita de su novia y en el salón de clases follan. No es la primera vez que lo hacen, follan en el aula al menos dos o tres veces al mes porque les causa mucho morbo comerse los chochos allÃ, en el mismo lugar en el que Juana enseña. La primera vez que lo hicieron allà fueron muy cautelosas, pero ahora son unas verdaderas perras porque saben que jamás nadie se acerca al salón a esas horas.
Se tenÃan ganas desde que estudiaban en la universidad pero ninguna dio un paso más allá porque no querÃan cagar su amistad, pero con unas copas de más y a solas, ya no pudieron aguantar las ganas. Ninguna tomó la iniciativa, simplemente se miraron y se abalanzaron a comerse las tetas, las bocas, el chocho, a desnudarse con pasión y lujuria, tantos años de deseo reprimido explotaron como un volcán.
El chocho les gusta más que la polla, aunque a veces se dan el gusto de dejarse follar, de dejar que les entre un buen trozo de pene para que las estremezca. Pero lo que más les gusta es el chocho, el sabor de la vagina, chuparla, lamerla, succionar la miel que produce el chocho cuando está caliente.
El calor las tiene loquitas, calientes, y aprovechan cada vez que están solas para follar, para meterse mano, para meterse los juguetes en el ano. Son amigas desde hace cuatro años pero recién este verano se han hecho amantes, y se comen el chocho y las tetas con unas ganas, coño, dan ganas de estar allà y ponerles la polla en la boca o en el chocho.
No se lo ha dicho a nadie pero desde jovencita a estado fantaseando con otra mujer, ha tenido sueños mojados en los que una tetona le comÃa el chocho, le lamÃa con esmero y pasión cada rincón de su vagina y luego le metÃa un vibrador mientras le lamÃa las tetas, mientras ella le comÃa sus pechugas, fantasea mucho follando con otra mujer y ahora está dispuesta a que se haga realidad su deseo.
Alessandra es una chica tÃmida, tranquila, pero en secreto ha venido fantaseando que le comen el chocho y que le lamen las tetas, que le meten los dedos, que una lesbiana muy cachonda hace con su cuerpo lo que le viene en gana. Ha estado fantaseando que también ella les come el chocho, que saborea lentamente el clÃtoris de una puta en Madrid, que disfruta de la miel que brota de sus vaginas, de sus chochos ardientes.