Al principio yo solo le estaba haciendo el favor de llevarla en mi auto a su piso, pero ella se puso cariñosa cuando llegamos y antes de invitarme a subir, se deslizó hábilmente entre mis piernas y empezó a darle calor a mi polla, me la mamó sin reparos en la puerta de su piso en plena madrugada. Entonces llevé el coche hasta el estacionamiento de una calle más abajo para poder quedarme con ella y follarla la noche entera. Al volver la encontré con Tomás en la entrada a su edificio.
Subimos los tres y empezó la locura, la cogí de la cintura y empecé a penetrarla con fuerza, con arrebato, “me gusta”, repetía, “me encanta”. Y mientras tanto, Tomás sacó su cámara aficionada y empezó a filmar la faena. Ella se puso aún más zorra y pude sentir que su vagina se mojó más de lo que ya estaba. Tenía las tetas pequeñas pero el chocho profundo, si así me agradecerá cada vez que le dé un aventón, voy a convertirme en su chofer privado.
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